Dedicamos a los compañeros espíritas algunas sugestiones para el tiempo de vacaciones.
Viajar, si es posible, en el rumbo de la institución consagrada a la asistencia, cooperando, por algunos días, en el tratamiento de hermanos en pruebas mayores que las nuestras, como son los obsesionados en posición difícil o enfermos semi-desamparados.
Consagrarse a la predicación o a la conversación doctrinaria, en los hogares de caridad pública, donde estén hermanos leprosos, tuberculosos o portadores de molestias que requieren segregación.
Auxiliar, de algún modo, a los que yacen en las cárceles.
Enseñar los principios espíritas evangélicos, en las organizaciones doctrinarias más humildes, comúnmente situadas en la periferia de ciudades o villas, colaborando en la sementera de la Nueva Revelación.
Ejecutar un programa de visitas fraternales a los paralíticos, ciegos, enfermos olvidados o agonizantes en el local de residencia.
Observar con respeto y discreción en ambiente doméstico de las viudas en abandono, enumerando, sin alarde, las necesidades materiales que ahí se destaquen y atendiéndolas, cuanto sea posible.
Contribuir con algún servicio personal para la seguridad y el confort del templo espírita que nos beneficia, como son la pintura o la renovación de paredes, la restauración de utilidades, la reparación de libros edificantes o tareas corcencientes a la organización y limpieza general.
Reunir material de instrucción doctrinaria, tales como diarios e impresos espíritas, distribuyéndolos a través de prisiones y hospitales, donde permanezcan hermanos deseosos de más amplios conocimientos.
Coser para los necesitados, principalmente en el sentido de mejorar el ropero de orfanatos, albergues y otros hogares de asistencia espírita - cristiana.
Preparar la canastilla para algún pequeñito, en vías de renacer en los distritos de penuria y sufrimiento.
Crear la alegría de un enfermo, soltado al propio infortunio, o de un niño que la prueba situó en constreñidoras necesidades.
Piense en sus vacaciones y no permita que su oportunidad de elevación vaya a escapar.
Albino Teixeira
Libro "Camino Espírita"
|