Estudio Espírita

 


Sembrar Alegría

La alegría es una conquista reservada solamente a los hombres, en el distrito de la tierra. En los animales, ella se manifiesta en su principio inicial sin la belleza y el confort que se expresa en el corazón humano.

La alegría es un don grandioso, es una semilla de luz que Dios deposita en los sentimientos de los seres humanos, dejando medios para que sus hijos den crecimiento a esa virtud que no es muy agradable. Vamos a colocar la alegría como una semilla y hacerla crecer en nuestro interior.

La criatura que no hace uso de la alegría esta sujeta a ver la tristeza invadir su pecho y deshacer los más preciados valores de la vida. Ese bienestar del que hablamos esta, de cierta forma, unido a las cosas espirituales. Ciertamente que este placer es un don marcado del espíritu; sin embargo, es es creciente hasta el infinito, para subir en los peldaños es su escalada interminable.

Estamos haciendo un gran esfuerzo para llevar a nuestros hermanos encarnados algunas ideas de la iniciación en los tesoros del alma. Nuestra mayor intención es que tú entres en el camino del perfeccionamiento espiritual y que, por el conocimiento, puedas subir más de prisa por la rampla de la vida, de la vida perfecta, realizando el trabajo que a ti fue destinado.

Queremos que todos comprendan que, en el universo, todo es alegría, por ser la alegría la armonía vibrante en todos los ángulos de la creación. Cuando dirijas a alguien la palabra, sea quien sea, deja hablar primero al corazón, con la felicidad que le es propia.  A los enfermos y a los niños debemos dirigirnos de forma apropiada al estado de las almas que nos oyen, pues si nuestros labios no experimentan bienestar a través de nuestras palabras, estaremos perdiendo el tiempo y menospreciando aquello que Dios nos dio con amor y que debe ser donado con placer.

Debes esparcir por donde vayas, als semillas de la alegría, con la pureza que nace de los sentimientos mas elevados de la vida, porque si es dando que recibimos, la ley garantiza la cosecha de aquello que estamos plantando.

La criatura triste envejece con mas facilidad y crea, en torno de si, un ambiente de sombra, de forma que logra alejar a todos los que quieran aproximarse y que, a veces desean ayudar.

El Espíritu triste es Espíritu “muerto”. Procura promover los medios de infundir la alegría a los demás, sin que te olvides de que ella debe ser moldeada en los más profundos principios de la verdad. La felicidad cristiana es la más recomendada para nuestra paz y salud. 

El perdón es más fácil en el ambiente de la alegría. El alma introvertida, que nos es capaz de dar por lo menos alegría a los demás, así como el egoísta, pierden la sensibilidad que dispone el Espíritu para comprender.

Mientras que nosotros no salgamos del sistema de la intolerancia en que vivimos, llenos de orgullo y de egoísmo, de odio y de envidia, mientras no dispongamos a reformar esas actitudes, operando esos tumores inconvenientes a través de la cirugía moral, perderemos el tiempo que pasa y sufriremos las consecuencias de la propia ignorancia

Plantemos, pues, la alegría en nuestro corazón y en nuestros hermanos que caminan con nosotros en este viaje, y seremos todos felices.

 

 “La sonrisa y alegría es el mejor medicamento que existe sin receta médica”

 

 Bibliografía.

LANCELLIN, Joao Nunes Maia. Cirugía Moral. Asociación Espirita Tercera Revelación. 1 Edición. p 103 – 106.




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