Estudio Espírita

 


Semblanza de Amor... Estela de Luz
relatos sobre la vida de Chico Xavier

Con el propósito de dar a conocer a nuestros lectores un poco más de la personalidad relevante de Francisco Cándido Xavier - este hombre amoroso y trabajador que ha vivido en constante superación interior y en permanente entrega a la Humanidad - , el Anuario Espírita 1991 ofrece una sencilla recopilación de algunas ideas suyas vertidas a lo largo de los años, sobre importantes temas doctrinarios.

Sin más preámbulos veamos algunas pequeñas pinceladas de una vida ejemplar que ha estado en contacto con las fuentes de sabiduría y de amor que emanan de Dios.

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"En tantos años de trabajo, muchas veces me pregunto por qué hay tanta incomprensión e intolerancia entre los Espíritas, beneficiados por las ventajas de una Doctrina Libertadora y Bella como la nuestra, pero no encuentro la respuesta. Los Benefactores Espirituales me reconfortan explicándome que nuestro movimiento es de opiniones libres, con la responsabilidad funcionando con cada uno. El argumento me consuela y me aclara el raciocinio, pero mi perplejidad continúa inalterable. Ya recibí agresiones físicas en reuniones públicas, gracias a Dios, sin esbozar ninguna reacción; muchas veces fueron aventadas injurias en contra de mí; muchas veces fueron pronunciadas, frente a un público numeroso, acusaciones de mistificador y de embustero, en contra de mí. Ya tuve ocasión de recibir rasgado y tirado a mi rostro, en pedazos, determinado mensaje que yo sabía que era auténtico, y por una fuerza que no tengo, nada respondí y no reaccione en punto alguno. Un poder mayor que mi voluntad siempre me sustentó, impidiéndome abandonar el servicio mediúmnico. Y todas las agresiones que soporté vinieron de hermanos de nuestra misma fe.

Cierta vez, un compañero, que se decía mi amigo, me lanzó un escupitajo en la cara por no aceptar un mensaje particular que él mismo había solicitado. Nada le reclame. Limpie mi rostro con un pañuelo y después, en casa, oré llorando y pidiendo a Emmanuel una opinión ¿y sabe usted lo que Emmanuel me dijo? Habló con dulzura y sin ningún tic de aspereza: "Olvide lo que aconteció. Y cuando alguien escupa otra vez en su rostro, si usted tuviere que dar explicaciones a cualquier otro compañero, diga simplemente, que la lluvia mojó su cara, pero no reclame nada."

La vida ha venido para mí casi siempre así, pero nunca perdí la fe, lo que me hace creer que la resistencia de los Médiums que continúan trabajando proviene de Jesús".

(Tomado de CHICO XAVIER Mediumnidad y vida. Carlos A. Bacelli. IDEAL. 1 edición 1987, p. Cap. 1986 “testimonios de Chico Xavier. Declaración efectuada el 24 de mayo de 1986.)

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CONVERSACIONES DE CHICO CON EMMANUEL

El Criminal

  • ¿Qué definición me da usted el criminal?
  • Criminal es cualquiera de nosotros que fue descubierto.

Neurosis

  • ¿qué es la neurosis?
  • Impaciencia nuestra o falta de resignación.

Humildad

  • ¿cuál es el camino para ser humilde?
  • Aprenda a olvidarse de sí mismo.

Karma y Misericordia
¿cómo conciliar el karma con la misericordia?

  • Cuando tenemos deudas en la retaguardia pero continuamos trabajando al servicio del prójimo, la Misericordia Divina manda a aplazar la ejecución de la sentencia de rescate, hasta que los méritos del deudor puedan ser computados en su beneficio.

Karma significa causa y efecto.

Este principio funciona para la extinción de los males practicados por alguien, pero también funciona en la premiación del bien que se haga a los demás.

Tanto el bien como el mal encuentran las consecuencias felices o infelices que les corresponde.
]
(Tomado de Chico, de Francisco. Adelino de Silveira, Editora Cultura Espírita Unión, Cap. Conversaciones de Chico con Emmanuel. Pp. 143, 145 y 150.)

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LA MEDIUMNIDAD Y SU DESARROLLO

¿Cómo una persona puede notar si está dotada de mediumnidad, cuáles serían las ventajas espirituales ofrecidas por ella y cómo debe proceder esa persona?

(…) Vamos a decir que la mediumnidad es peculiar a todas las criaturas humanas; todas las personas son portadoras de valores médiumnicos que pueden ser cultivados al máximo, siempre que la criatura se dedique a ese género de trabajo espiritual. De modo que muchas veces encontramos una cierta dificultad en el problema médiumnico dentro de la  Doctrina Espírita.

Generalmente la persona sólo se cree médium cuando se siente vinculada a un proceso obsesivo; cuando siente escalofríos, mucha perturbación, mucho asedio, mucha angustia, entonces se dice que esa persona es médium. Bien, ahí ya es un médium asediado, médium doliente. La mediumnidad está enferma. Pero la persona sana, en plenitud de sus valores físicos puede perfectamente estudiar su propia mediumnidad y ver cuál es el camino que sus facultades mediúmnicas pueden tomar.

Una persona que desarrolló su propia mediumnidad la desarrolla educandose, procurando primorear su capacidad cultural, sus valores, vamos a decir sus valores de experiencia humana, sus contactos en el campo de la humanidad, su don de servir; esa criatura encuentra en la mediumnidad campo vastísimo de trabajo y de felicidad, porque la felicidad verdadera proviene del trabajo bien aplicado, de aquel trabajo que se constituye en un servicio por el bien de todos.

Y el médium, dentro de la Doctrina Espírita, es una criatura no considerada fuera de serie, como criatura humana. El médium es un ser humano, con las flaquezas y las imperfecciones potenciales de todas las criaturas terrestres.

Entonces, la Doctrina Espírita es la Madre Generosa por que acoge a las criatura humana y hace de ella un médium, aunque tenga muchos errores y muchos aciertos, pero, después del curso del tiempo, los aciertos van superando los errores y la criatura puede terminar la existencia con gran merecimiento. Porque, a través del trabajo en la mediumnidad, trabajo por el bien común, ella vence ese peso, que es el más importante del mundo.

Vencernos a nosotros mismos desde el punto de vista de las tendencias inferiores que estamos cargando. Hablo esto con respecto a mí mismo porque no creo que nadie cargue tantas imperfecciones como yo.

(Tomado de Entrevistas. Francisco Cándido Xavier, Emmanuel, IDE, pp. 101.103).

 

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NUESTRAS ENFERMEDADES

P - ¿Desearía usted contarnos alguna experiencia suya de sus contactos con Emmanuel, con respecto a la actitud que debemos asumir ante nuestras propias enfermedades?

R - Nuestro amigo espiritual es de opinión que precisamos guardar calma y paciencia ante cualquier enfermedad por la que seamos acometidos, procurando, al mismo tiempo, atenuarlas o apartarlas con tratamiento adecuado. Sobre el particular, narraré uno de los primeros diálogos que tuve con Emmanuel, en 1931. Me encontraba bajo el dominio de la compleja enfermedad que traigo, hasta hoy, en mi ojo izquierdo, cuando nuestro mentor espiritual me apareció por primera vez. Después de oírlo en diversas reuniones sobre los planes de trabajo que él nos traía, cierta noche, en diciembre de 1931, rogué a él orientación para mi caso. Estaba sufriendo mucho y quería curarme.

  • Tenga serenidad - habló él, bondadosamente - usted está bajo el cuidado de benefactores espirituales dedicados y bajo la asistencia de médicos atentos y amigos.

  • ¿Entonces debo proseguir bajo la orientación de la medicina? – Pregunté -

  • Sí, cómo no. La medicina está en el mundo en nombre de la Providencia Divina.

  • ¿Quiere decir que necesito tratarme?

  • Con el máximo cuidado. El cuerpo es comparable a la azada y el espíritu desencarnado recuerda al labrador. Todos celo del labrador es necesario para conservar la azada en condiciones de trabajar con acierto y seguridad.

  • ¿El Señor quiere decir que aunque yo sea médium y lo vea a usted a mi lado con tanta bondad y cultura, no puedo esperar la intervención del Plano Espiritual en mi beneficio para curarme?

  • ¿Por qué recibiría privilegios, por ser médium? La intervención del Plano Espiritual está operando, a su favor, sustentando sus fuerzas, a través del magnetismo curativo y secundando la acción de los oculistas que nos amparan. La condición del médium no lo exonera a usted de la necesidad de luchar y sufrir, en su propio beneficio, como le acontece a las otras criaturas que están en el Plano Físico.

  • El Señor ha dicho que pretende escribir por mi intermedio y que si Dios lo permite, hará libros, pero, ¿usted cree que puedo desempeñar la tarea Mediúmnica, así enfermo de los ojos como estoy?

  • Sin ninguna duda. Si fuéramos a esperar por salud perfecta para trabajar, ¿cuándo aprenderemos a cumplir nuestros deberes? Si usted estuviese en la Tierra con todas las facilidades a la mano, en el estado de evolución deficitaria en el que aún nos hallamos, tenga por seguro que las dificultades en el servicio espiritual para usted serían mucho mayores.

  • Entonces, ¿cómo es que usted considera la enfermedad de los ojos, en mi caso, cuando necesito esforzarme tanto la tarea que comienzo?

  • Observamos su enfermedad como un bendito apoyo que el Señor le concedió caritativamente para que podamos caminar con menos riesgos y peligros en su actual peregrinación en la Tierra. Confíe en el Señor, pues su dolencia es una protección que El envió en su auxilio.

Al oír estas últimas palabras, indagué alegremente:

  • ¿entonces Jesús va a curarme?

Emmanuel me miró con bondad y mandó a que abriese El Evangelio según él Espiritismo, en el capítulo sexto, intitulado "El Cristo Consolador" y recomendó que comenzarse la lectura del texto. Entonces comencé a leer en voz alta las palabras de Cristo: "venid a mí todos los que estáis afligidos y sobrecargados, y yo os aliviaré"; nuestro Amigo Espiritual detuvo la lectura y me dijo: ¿Comprendió bien? Jesús no nos promete curarlos, esto es, retirarnos de la bendición de las obligaciones que nos corresponde cumplir, ante las leyes de Dios, pero sí, promete aliviarnos y auxiliarnos. Confiemos en el Maestro Divino y trabajemos."

Entendí la lección que me era dada y me resigne.

Hoy, después de haber transcurrido tanto tiempo sobre este diálogo, agradezco al Señor la bendita enfermedad que cargo en los ojos, tratada siempre por médicos amigos y por amigos espirituales, pues, ella ha sido, en todo ese tiempo, un agente providencial induciéndome a la reflexión y enseñándome a respetar el sufrimiento de los demás.

(Tomado del libro El Mundo de Chico Xavier. Elías Barbosa, Cap. 7 Chico Xavier en Varios Temas, pp. 86-86.)

 

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"Conservo la certeza de que los Benefactores Espirituales quedan satisfechos cuando nos observan atentos a los deberes considerados pequeños que nos sirven como elementos defensivos contra el impacto de las ondas envolventes y a veces destructivas del océano de fuerzas mentales en el que estamos sumergidos. Las obligaciones juzgadas menores crean en torno nuestro el espacio preciso para que ellos consigan variar las corrientes amontonadas de fuerzas mentales de la vasta comunidad humana, en la que nos hallamos inmersos y poder, así, comunicarse con nosotros, pensamiento a pensamiento y corazón a corazón, donándonos el mensaje que circulará en esa misma comunidad terrestre de la que somos parte integrante y a la cual debemos servir, cuando nos sea posible.

Mucho tiempo me costó aprender esto. Notaba la facilidad con la que se exteriorizaran por mí, las entidades guiadas por los pensamientos y sentimientos humanos, muchas veces, cargadas de pasiones y anhelos comunes y las dificultades de los Espíritus Benefactores para utilizarme en las tareas que desean ejecutar, en el momento justo en el que daban señal de presencia. A veces, daban esa señal y no conseguían nada. Fue entonces que nuestro abnegado Emmanuel me explicó el imperativo de lograr algún pedazo de espacio libre de influencias inferiores alrededor de nosotros, los médiums, en los instantes o en las trasmisiones de nuestros Mentores de la Vida Mayor. Como no sabemos aún de qué modo formar ese espacio-ambiente por nosotros mismos, nuestros Amigos de la Vida Mayor nos inducen a cumplir las pequeñas tareas que funcionan como aisladores de los pensamientos ajenos, dejándonos con la libertad posible para trabajar.

Como ve, mi querido amigo, el problema de la disciplina dentro de la vida de un médium, con tarea doctrinaria, es un problema doloroso y bello, casi sublime y casi cruel.

En fin, que eso no sea un obstáculo en nuestras actividades. El asunto de la mediumnidad con Jesús y Kardec es nuevo en el mundo y vendrá tiempo en que el trabajo de los médiums será facilitado. Así lo espero. Hasta allá, que Jesús nos de fuerzas para aguantar la barra y trabajar con alegría."

(Tomado del libro CHICO XAVIER mediumnidad y vida. Carlos A. Bacelli. IDEAL. 1986. Testimonios de Chico Xavier, pp. 146 – 147.)

 

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EMMANUEL Y DOS ORIENTACIONES PARA EL RESTO DE LA VIDA

Emmanuel, en el comienzo de la mediumnidad de nuestro Chico, le dio dos orientaciones básicas para el trabajo que debería desempeñar. Fuera de cualquiera de ellas todo estaría malogrado. Pero Chico las ha seguido al hilo.
He aquí la primera:

  • "¿Está usted realmente dispuesto a trabajar en la mediumnidad con Jesús?

  • Sí, sí los buenos espíritus no me abandonan... - Respondió el médium -

  • No será usted desamparado - le dijo Emmanuel – pero para eso es necesario que usted trabaje, estudie y se esfuerce en el bien.

  • ¿Y el Señor cree que yo estoy en condiciones de aceptar el compromiso? - Volvió a preguntar Chico.

  • Perfectamente, siempre que usted procure respetar los tres puntos básicos para el Servicio...

Como el Protector guardó silencio, el joven preguntó:

  • ¿Cuál es el primero?

  • Disciplina

  • ¿Y el segundo?

  • Disciplina

  • ¿Y el tercero?

  • Disciplina.

Veamos ahora otra importante orientación de Emmanuel para el médium:

  • Recuerdo que en uno de los primeros contactos conmigo, él me avisó que pretendía trabajar a mi lado, por largo tiempo, pero que yo debería, por encima de todo, procurar las enseñanzas de Jesús y las lecciones de Allan Kardec y añadió que si un día, él, Emmanuel, me aconseja hacer algo que no estuviese de acuerdo con las palabras de Jesús y de Kardec, que yo debía permanecer con Jesús y Kardec, procurando olvidarlo."

(Chico Xavier Mediumnidad y Corazón. Carlos A. Bacelli. IDEAL. Pp. 13 – 14.)

 

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LA IMAGEN DE FRANCISCO CÁNDIDO XAVIER EN LA COMUNICACIÓN

Cuando la campaña en Pro del Nobel de la Paz para Chico Xavier fue desencadenada en Brasil, sensibilizando millares de personas, Espíritas o no, varios articulistas se manifestaron en diversos periódicos. Pero, de todos los artículos publicados en apoyo a su candidatura, en diarios legos, el de Artur da Távola, a nuestro ver, es el más precioso.

Es innecesario que tejamos aquí cualquier comentario sobre Artur da Távola.

El artículo que nació espontáneamente de su pluma, fue publicado originalmente por el diario O Globo, él 26 mayo 1980.

"Independientemente de cualquier posición personal, creencia o convicción, la imagen de Francisco Cándido Xavier en la comunicación, recorre en décadas de la vida brasileña, operando un fenómeno (me refiero a la comunicación terrenal) de validez única, peculiar, originalísima. No voy por lo tanto, por falta de autoridad para tal, a analizarla desde el ángulo religioso, sino de las relaciones de su imagen de comunicación con el público.

Con todos los significantes necesarios para haber desaparecido ya o haberse aislado como un fenómeno pasajero, no obstante la imagen de Francisco Cándido Xavier en la Comunicación gana, cada día, un significado profundo, duradero, por encima y más allá de pasiones religiosas, doctrina científica o interpretaciones metafísicas.

La inexistencia de un tipo físico favorecedor funciona como otra curiosa paradoja emergiendo de la imagen de comunicación de Chico Xavier. Aquel hombre de palabra mansa, peluca, acentuado estrabismo, persona de humildad y tolerancia, no configura el tipo físico idealizado del líder religioso, del jefe de sectas, del místico impresionante.

La clásica barba de los místicos o la cabellera descuidada o la mirada penetrante y aguda de los líderes es inexistente en la apariencia de Chico Xavier. Agréguese la inexistencia, en su modo de vestir, de cualquier originalidad o definición de estilo propio aunque fuese contestatario de los estilos formales y burgueses.

No tiene, por tanto, Chico Xavier, en los aspectos externos y formales de su imagen de comunicación, ninguno de los elementos habitualmente consagrados como funcionales o impresionantes de los aspectos externos del gran público, elementos de comunicación incorporados consciente o inconscientemente por figuras importantes en las religiones. Hasta la figura del Papa, líder de una comunidad religiosa, está envuelta en pompa y fiesta, estrategia visual destinada a dar mayor relevancia a su mensaje y a la definición de su posición como símbolo. Ni siquiera la más decidida modestia y humildad personal de varios Papas son suficientes para que la imagen papal se desvista de la pompa y simbología relativas al reinado que representa. Hasta en las religiones orientales menos pomposas, las figuras líderes son cercadas de la visión carismática del líder.

Sin embargo, Francisco Cándido Xavier representa una especie de antítesis victoriosa de la figura carismática. No tiene, desde el punto de vista externo o visual, ningún elemento característico. Más bien al contrario. Personalmente es el anticarisma. Funciona como símbolo de negación de cualquier pompa o formalidad, tal vez un retorno a la pureza primitiva de los movimientos religiosos.

Y, no obstante eso, emerge, de la figura de él, una de las más poderosas fuerzas de identificación de la vida brasileña. El es una especie de líder desvalido de los desvalidos, de los carentes, de los que sufren, de los no omnipotentes, de los humildes, de los modestos, de los dispuestos a perder para ganar.

Curiosamente, tal posición es conquistada de forma natural y sin ningún trazo político directo en la toma de posición al lado de los débiles, en un siglo en que la revolución social aparece como la tónica y como la gran aglutinadora de los movimientos humanos, inclusive los religiosos. Sin ninguna formulación política, sin ningún mensaje directamente relacionado con la explotación del hombre, sin ninguna revuelta directa e institucionalizada contra la miseria o la injusticia, Francisco Cándido Xavier emerge con la fuerza del perdón, de la tolerancia, de la paternidad real, de la franqueza, de la fuerza de la fe, de la humildad y de la entrega, erigidos como regla de la vida, como trabajo efectivo de la Caridad, de la no violencia en cualesquiera de sus manifestaciones, aún las disfrazadas de poder, gloria, secretismo, hermetismo, iniciación, poder temporal o promesa de Vida Eterna.

Por tanto, la imagen de Francisco Cándido Xavier en la comunicación emerge de una relación profunda y misteriosa con un cierto modo de sentir del hombre brasileño, relación esta insuficientemente estudiada aún o conocida, inclusive por los que la viven, comandan o ejercen. Hasta para el mismo Francisco, debe haber muchas cosas envueltas en misterio, un misterio que los seguidores de él, intentan definir y se llegan a henchir de explicaciones científicas, religiosas, sicológicas o parapsicológicas.

Para tal hecho contribuyó, aparte del aspecto misterioso de las Psicografía, de la relación con los que murieron, la igualmente misteriosa aura de paz y pacificación que domina los que se relacionan con él, personalmente o a través de los medios de comunicación, en la relación cuidada y cautelosa, equilibrada y poco frecuente mantenida por él, con la televisión, en la cual aparece muy poco, una vez por año al máximo y siempre para grandes públicos.

Aparte del aura de paz y pacificación que parte de él, hay otro elemento poderoso para explicar la fascinación y la durabilidad de la impresionante fuerza de comunicación de Francisco Cándido Xavier: la gran seriedad personal del médium, la dedicación integral de su vida a los que sufren y el desinterés material absoluto. La canalización de todo el dinero levantado en derechos autorales para las variadísimas actividades asistenciales Espíritas, dan a Chico Xavier una autoridad moral - tanto mayor porque no es reivindicada por él - que lo coloca entre los grandes líderes religiosos de nuestro tiempo.

Quien se aproxime a la actividad real de asistencia material y espiritual de la comunidad espiritualista brasileña, verificará que ella es íntegra y heroica, tal cual como lo que hay y siempre hubo de mejor en asistencia de religiones como la católica y la protestante (entre nosotros), prodigios de dedicación, silencio y humildad que justifican las vidas de los que participan en ellas.

Síntesis final:

la integridad personal; la interrelación entre el discurso y su propia vida; la honestidad de sus seguidores; la ausencia completa de significantes externos; el contacto con el misterio; la ausencia de cualquier forma de violencia en su figura y en su prédica; la falta absoluta de subordinación a jerarquías aprisionantes; la discreción personal; la absoluta falta de una búsqueda de poder político, temporal o económico para el desempeño de su misión; las formas originales de organización interna de su movimiento, sin personalismos o autoritarismos, todo eso genera una imagen de comunicación de gran fuerza, misterio, empatía y grandeza moral, principalmente si consideramos que enfrentó y superó tiempos diferentes del actual (en el cual felizmente se impuso el ecumenismo). Antes, manifestaciones como las de él, o cualquier otra manifestación mística religiosa diferente o discrepante de la religión de la clase dominante, era removida como brujería o como peligrosa, o bárbara o alucinante."

(Tomado del libro Chico Xavier Mediumnidad y Corazón). Carlos A. Bacelli, IDEAL pp. 112 – 113.)

 


***

 

VALERIA

  • Chico, ¿usted ya lloró?

  • Si, hijo mío, mucho. Le voy a contar una historia en la que lloré mucho. Durante años, visitamos a una amiga que se volvió paralítica y muda, llevándole en cada visita un paquete de bizcochos, un pedazo de torta un dulce cualquiera. Cuando ya habíamos completado seis años de visitas le dije:

  • Valeria, hoy tengo la impresión de que usted puede hablar. Hable, Valeria. Diga por lo menos "Jesús".

Ella me miró detenidamente. Tenía los ojos limpios como un cielo sin nubes. Hizo un esfuerzo muy grande, pero no consiguió hablar.

Después de la oración, volví a insistir:

  • Valeria, Jesús anduvo por el mundo, curó a tanta gente, tantos iban a buscar los caminos, o en la casa donde El permanecía y le pedían la gracia de la mejoría o de la curación y fueron sanados. Imagínese caminando al encuentro de Jesús, aunque usted no anda desde hace tantos años. Imagínese mirándolo y diciendo "Jesús". Diga "Jesús", Valeria. Ella hizo nuevamente un gran esfuerzo, me miró detenidamente. Por fin, consiguió decir:

  • "JESUSO"

Quedé muy emocionado y las lágrimas me vinieron a los ojos.

Pedir a alguien que llamase a su hermana y le dije:

  • Valeria, hija mía, hablé para su hermana. Hace muchos años que ella no oye el sonido de su voz. Diga otra vez "Jesús".

Ella nos miró detenidamente. Hizo nuevamente un esfuerzo enorme y repitió: "JESUSO".

Cuando nos retiramos, estábamos todos contentos, y creíamos que, con el tiempo, Valeria quizás podría conseguir pronunciar algunas palabras.

Sin embargo, a la semana siguiente ella desencarnó.

Algunos años más tarde, comenzó a aparecérseme una entidad espiritual con la forma de una señora muy bonita. Cuando llegaba, todo mi cuarto quedaba iluminado. Procedía, entonces, a la transmisión de pases en la región del tórax, más propiamente sobre el corazón. Y así procedió por un mes, aproximadamente.

Fue en esa época que tuve el primer infarto.

Más tarde, recuperado, gracias a la Misericordia Divina, en el periodo en que estuve más o menos 20 días inmóvil, la entidad espiritual me apareció nuevamente. Entonces le dije:

  • ¡Ah! Mi hermana, ahora comprendo por qué usted me daba pases en el corazón. Estaba fortaleciéndome para resistir al infarto que vendría ¿no es así?

Asintió afirmativamente con la cabeza.

  • Mire, quiero que me de su nombre para orar por usted, pues estoy muy agradecido por su cariñosa asistencia.

  • Chico, somos tan amigos que no le voy a dar mi nombre. Voy a decir una palabra y usted se va a recordar de mí.

  • ¿Será así, mi hermana?

  • Tenga la certeza, Chico.

  • Entonces dígala por favor

  • "JESUSO".

  • ¡Ah! Valeria, entonces era usted... Como está bonita... Yo no merezco su visita...

  • Si, soy yo misma. Vine a recordar nuestros sábados en los que orábamos tanto. Me recuerdo con emoción de la última palabra que pronuncie y vine a traerle confianza en Jesús. El nombre de Jesús tiene mucha fuerza, Chico.

Entonces, ella colocó la mano sobre mi pecho y el dolor desapareció".

(Tomado del libro Chico, de Francisco. Adelino da Silveira. Editora Cultura Espírita Unión. Valeria, pp. 71 – 73)


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